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Información sobre Celiaquía

La celiaquía denominada también enteropatía gluten sensible, es una compleja condición patológica debida a intolerancia permanente a las proteínas contenidas en el gluten de algunos cereales, como el trigo, la avena, la cebada y el centeno.

El intestino es la sede principal de los daños inducidos por el gluten, pero también otros órganos pueden ser afectados, en medida variable según los casos. En realidad, junto a sujetos con manifestaciones evidentes de la enfermedad, hay muchos otros que se encuentran afectados por la misma de manera silente u oculta.

La acción tóxica del Gluten

Algunas fracciones proteicas de la gliadina, componente fundamental del gluten, ejercen una acción toxica sobre la mucosa intestinal y, posiblemente, sobre otros órganos y tejidos de sujetos predispuestos genéticamente a contraer la enfermedad.

Esta predisposición depende de algunos genes, respecto a los cuales se están llevando a cabo investigaciones intensas, particularmente sospechosos son los genes de incompatibilidad (HLA genes) que se hallan localizados en el cromosoma n° 6.

Otros genes diferentes a estos también pueden desarrollar la disposición para la celiaquía y la tendencia de la enfermedad a repetirse en varios miembros de la familia.

La acción toxica de la gliadina se manifiesta a través de mecanismos inmunológicos; es decir que, en los sujetos predispuestos, se verifica una producción de anticuerpos específicos y de sustancias lesivas, producidas por las células de la inmunidad respecto a la mucosa intestinal.

Parece tratarse de una respuesta inmunitaria con respecto a la gliadina, la cual, en lugar de estar orientada a la defensa, provoca un efecto autolesivo.
Esta reacción, da lugar a la destrucción celular de la mucosa intestinal, la cual, queda achatada e incapaz de absorber correctamente y por completo los alimentos digeridos. Menos claros son los mecanismos con los cuales la reacción inmunológica a la gliadina induce alteraciones a nivel de órganos diferentes al intestino.

¿Cómo y cuándo se manifiesta?

La celiaquía se manifiesta principalmente en los primeros dos años de vida, por lo general en el segundo semestre, poco tiempo después de cuando se empieza a suministrar al niño alimentos que contienen gluten (harinas y galletas a base de trigo, tisanas de cebada, sopas de fideo, etc.).

Por otra parte, puede empezar más tarde también, especialmente si ha habido un retraso en la suministración de harinas, así como también en la edad adulta.

La enfermedad tiene manifestaciones más o menos graves. La sintomatología puede ser variable y a veces poco llamativa, por eso el diagnostico es con frecuencia tardío o no llega a efectuarse:

En niños: Suele presentarse diarrea crónica, vómitos, distensión abdominal, pérdida de peso, escasa estatura, descalcificación, falta de masa muscular, cabello y piel seco, inapetencia, mal carácter, heces fetidas, etc. Si el diagnostico y el tratamiento resultan tardíos, se manifiestan estados marcados de carencia de nutrición, con anemia, defectos vitamínicos, escases de proteínas en la sangre, escases de grasas, de calcio, hierro y de otras sustancias más.

En adolescentes: Dolor abdominal, falta de ánimo, rechazo a la actividad deportiva, retraso en el ciclo menstrual.

En adultos: Descalcificación, diarreas, fracturas, desnutrición, abortos espontáneos y repetitivos.


Formas atípicas, enfermedades asociadas, celiaquía silente y celiaquía latente.


En los casos en que la enfermedad se manifieste después de los 2-3 años, los síntomas antes dichos pueden no ser evidentes o no estar bien caracterizados como en el niño pequeño; se habla entonces de formas atípicas de celiaquía.

En las manifestaciones atípicas son más frecuentes algunos síntomas extra intestinales, a menudo se observa estatura baja, sin causas aparentes. Puede manifestarse también, anemia sin explicación. Son frecuentes también algunas anomalías del esmalte dental. Se han señalado también algunas manifestaciones, poco frecuentes, de artritis o de hepatitis crónica, y también de epilepsia con calcificaciones endocraneanas.

Entre las enfermedades asociadas debe considerarse la dermatitis herpetiforme, una enfermedad de la piel con manifestaciones vesiculosas, semejantes al del herpes, cuya dependencia del gluten es conocida, y que suele asociarse a atrofia más o menos grave de la mucosa intestinal.

Otras formas raras, son algunas vasiculitis, polineuropatias, la tendencia a la abortividad, el autismo y otras más. La diabetes puede estar asociada a la celiaquía; todo niño diabético debería someterse a los exámenes suerológicos para la celiaquía; asimismo, todo sujeto celiaco debería controlarse, de vez en cuando, para comprobar una posible manifestación diabética.

Hoy en día se reconoce que hay muchos sujetos que tienen las alteraciones intestinales típicas de la celiaquía y manifiestan también alteraciones de algunos test de laboratorio, pero sin síntomas aparente de la enfermedad; en estos casos se habla de celiaquía silente, para distinguirla de la celiaquía manifiesta de la que hemos hablado antes. Es la condición que puede encontrarse en algunos familiares de enfermos y también en otros sujetos aparentemente sanos, cuando se hacen exploraciones de screening, es decir exámenes sencillos iniciales (por lo general el test AGA), en vastos sectores de la población.

Se reconocen también numerosas situaciones de la llamada celiaquía latente; es decir, que existen algunas alteraciones inmunológicas típicas, pero sin que se observen aun daños evidentes en la mucosa ni síntomas característicos. Esta es otra condición que puede encontrarse en los familiares de pacientes con celiaquía manifiesta. En estos casos, el daño intestinal u otros daños pueden desarrollarse sucesivamente.

Además de las afectaciones intestinales, también se observan las más desconocidas manifestaciones orales, que pueden detectarse aun antes de que los padres sepan que su hijo es celiaco. Por eso, una detección temprana de la enfermedad ayuda a un desarrollo psicológico y físico normal, y disminuye la posibilidad de desarrollar trastornos orales como, por ejemplo, perdidas del material dentario o apariciones de aftas en la boca. Cuando un niño presenta defectos del esmalte generalizados se debe consultar con un pediatra, especialmente si además se acompaña de talla baja, síntomas digestivos o antecedentes familiares de enfermedad celiaca. En el ámbito odontológico es común observar la estomatitis aftosa, que se caracteriza por la aparición de aftas o llagas en toda la boca, y las lesiones hipoplásicas del esmalte, es decir, la formación de un esmalte de mala calidad.

Como la enfermedad celiaca determina el aplanamiento de las vellosidades del intestino delgado, que resultan especiales para la absorción de los nutrientes, se puede asociar otra manifestación bucal llamada gingivitis. En estos casos, la encía se torna de un color rojo oscuro, brillante y lisa, y sangra con facilidad, por déficit de vitamina B12, hierro o acido fólico. Cuando este proceso continua, puede derivar en une periodontitis. Esto ocurre cuando se produce una pérdida del tejido de sostén del diente (encía y hueso), ya sea por un déficit de calcio o de vitamina D en la masa ósea, o de una respuesta autoinmune.

Con respecto a la infertilidad y al aborto, existen pocos estudios sobre la celiaquía y la vida reproductiva de las mujeres. Uno de los estudios seguramente más amplio y completo es el de Ferguson de 1982.

El autor, estudio a 74 pacientes celiacas en edad fértil. En todas estas pacientes se considero la edad de aparición de la menarquía, las características del ciclo menstrual, el tiempo necesario para lograr la concepción, el éxito del embarazo y su efecto sobre la celiaquía. Para terminar, se tuvo en cuenta también la edad de aparición de la menopausia.

De hecho, se ha observado que numerosas veces, infertilidad y aborto, sobre todo si son repetidos, pueden ser la única manifestación de la celiaquía y que basta la exclusión del gluten de la dieta de estas mujeres para restablecer en breve plazo de tiempo la fertilidad normal.

Los efectos de la celiaquía en la vida reproductiva se resumen a continuación:
- Edad de aparición de la menarquía con un retraso de cerca de 2 años.
- Edad de aparición de la menopausia con una anticipación de cerca de 2 años.
- Alteraciones del ciclo menstrual con hipoamenorrea.
- Aumento del tiempo necesario para la concepción (alrededor de 12 meses).
- Mejor salud materna durante el embarazo realizando dieta sin gluten.
- Mayor incidencia de abortos repetitivos.
- Aumento de incidencia de muertes prenatales y neonatales.
- Bajo peso en el nacimiento de los nacidos vivos (inferior a 3,2 kg.).
- Reducción del periodo de lactancia materna.


Estructura y funcionamiento del intestino y alteraciones del mismo en la Celiaquía

La digestión de los alimentos empieza en la boca y se concluye con la expulsión de las heces por el ano. Durante la digestión, las substancias nutritivas, a través de procesos mecánicos y químicos, experimentan transformaciones que las disponen para poder ser absorbidas y entrar en la circulación sanguínea. La absorción tiene lugar a través de la superficie que recubre al intestino, llamada mucosa intestinal, en cuya base circulan los pequeños vasos sanguíneos y linfáticos.

Para una absorción normal se requiere de una perfecta integridad de la mucosa. Una mucosa integra se caracteriza por la presencia de protuberancias microscópicas, que constituyen la vellosidad intestinal, la cual hace muy extensa la superficie de absorción y permite un estrecho contacto de los alimento digeridos con las células epiteliales encargadas de la absorción. Estas células tienen la función de absorber las sustancias digeridas, para asegurar un crecimiento normal y un correcto equilibrio de la salud.

En la celiaquía manifiesta la vellosidad y sus células absorbentes resultan dañadas y destruidas por las reacciones inmunes que desencadena el gluten. Si observamos con una lupa la mucosa intestinal, resultan evidentes las delgadas estroflexiones en forma de crestas o dedos de guante o de hojas, que son justamente la vellosidad; la mucosa del paciente con celiaquía, en cambio, se presenta plana, sin estroflexiones vellosas. Este achatamiento significa falta de superficie absorbente y, por consiguiente, implica un defecto más o menos grave de transferencia de los alimentos digeridos del intestino a la sangre. El intestino tiene, entonces, que eliminar las sustancias no absorbidas, con lo cual aumenta el volumen de las evacuaciones, que asumen una consistencia blanda y pastosa.


¿Cómo se diagnostica la Celiaquía?


Se sospecha la enfermedad ante los síntomas típicos que se han descrito antes, pero también ante síntomas mínimos o, inclusive, atípicos.

La sospecha induce a efectuar algunos exámenes de laboratorio, que puedan dar una clara orientación para el diagnostico. Entre estos, los más importantes son las pruebas inmunológicas en el suero.
- La determinación de los anticuerpos antigliadina (AGA).
- Los anticuerpos antirreticulina (ARA).
- Los anticuerpos antiendomisio (EMA).

Por lo general, la determinación de los anticuerpos antigliadina, tanto del tipo IgG como tipo IgA, es suficiente para reforzar la sospecha de enfermedad y para pasar a la biopsia intestinal, la cual sigue siendo el examen indispensable y, en la mayoría de los casos, definitivo para el diagnostico. Los anticuerpos antiendomisio (EMA) constituyen hoy en día el test más sensible y mas especifico para identificar los casos de celiaquía silente, pero también los casos en que, aun habiendo una mucosa intestinal casi normal, puede desarrollarse en lo sucesivo la atrofia.

La biopsia intestinal se efectúa introduciendo por la boca, hasta la parte superior del intestino delgado, denominada duodeno, una pequeña sonda, dotada de una capsula especial en la punta, la cual permite sacar, aspirando con una jeringa, un fragmento superficial muy pequeño de mucosa intestinal. Como alternativa, la toma de la muestra puede hacerse a través de un esofagastroscopio, que es un tubo de mayor tamaño y semirrígido, el cual puede orientarse hasta el intestino mediante un sistema de iluminación de fibras ópticas. El fragmento de mucosa se somete inmediatamente a un examen en fresco, con una lupa especial, para tener la primera evaluación respecto a la situación de normalidad o de atrofia. Sucesivamente, se somete el fragmento a tratamiento y se corta en numerosas porciones, las cuales se colorean adecuadamente para poderlas examinar en el microscopio óptico.

En la celiaquía la mucosa resulta mucho mas delgada, sin vellosidad y ocupada por largos túbulos, denominados criptas. El microscopio permite ver también las células de revestimiento de la mucosa, que en el celiaco están muy alteradas en la estructura y en la disposición.


La dieta sin Gluten

Actualmente, el único tratamiento para la celiaquía consiste en la adopción de una dieta rigurosamente sin gluten, durante toda la vida. Es preciso repetir por toda la vida, porque la intolerancia al gluten es una condición permanente, aun cuando la reintroducción del gluten en la dieta no de, aparentemente, síntomas evidentes.
Una dieta sin gluten equivale a la eliminación, en cualquier tipo de alimentos, de los cereales tóxicos y sus derivados, es decir, el trigo, el centeno, la cebada y la avena. Se aconseja consultar las listas de productos alimenticios, otorgados por las distintas asociaciones de celiacos.

Es importante concurrir de manera periódica, a las reuniones que dichas asociaciones realizan, ya que las mismas le ofrecen al celiaco, información general, contención, recetario, talleres de cocina, guía de alimentos y medicamentos aptos, y la participación en charlas con profesionales en pediatría, nutrición, gastroenterología, psicología, tecnología alimentaria, etc.

Estas asociaciones tienen registrados símbolos, con los cuales se identifican los alimentos sin TACC, dándole al celiaco mayor seguridad y garantía. Estos símbolos indican que los productos han sido analizados por los distintos métodos de detección de gliadina, haciéndolos aptos para su consumo. De esta manera, estas asociaciones funcionan como órganos de control de los alimentos libres de gluten, que están en el mercado.

Una vez inducida en la alimentación la dieta indicada, podrá constatarse inmediatamente una neta mejoría del cuadro clínico. El niño que tenia diarrea, que estaba desnutrido y no crecía, al cabo de poquísimo tiempo asume otro aspecto, empieza nuevamente a crecer lozanamente, recobra el apetito, su cuerpo toma forma y consistencia, su humor mejora, su vida se vuelve normal. La normalización total de la mucosa del intestino tiene lugar en un lapso que varía de pocos meses a un año, a veces algo más.


¿Que riesgos hay para quien abandona la dieta sin gluten?

Hay que recordar, ante todo, que al cabo de algunos años de dieta sin gluten, especialmente durante la adolescencia, la reintroducción del gluten no provoca, aparentemente, ningún tipo de molestia, al menos en el periodo inmediatamente sucesivo.

Puede ocurrir que el chico o el joven, tras haber experimentado esa transgresión, llegando a la conclusión de que, en fin de cuentas, la misma no resulta perjudicial para el estado aparente de salud, persevere en la misma, abandonando definitivamente la dieta. Puede ocurrir, también, que dichas transgresiones se hagan con mínimas dosis de gluten. Se tiene ya certidumbre de que aun pequeñas dosis de gluten resulten nocivas, especialmente si se repiten.

Es posible que la atrofia de la mucosa intestinal tarde algún tiempo en volver a manifestarse, pero la toxicidad del gluten y las reacciones inmunológicas que el mismo desencadena tienen lugar en todo caso, con intensidad diferente. Tarde o temprano volverá también la atrofia de la mucosa, con los relativos trastornos, pero, por sobre todo, pueden manifestarse síntomas y estados morbosos extra intestinales, que comprometen la salud y la vida de los sujetos. No hay que olvidar que el celiaco que abandona la dieta tiene una mayor tendencia a desarrollar tumores, en la edad adulta.

La serie de enfermedades extra intestinales de las que se ha hablado antes aparecen en el celiaco que no sigue rigurosamente la dieta. Por el contrario, el celiaco que ha aceptado por toda la vida un régimen rigurosamente sin gluten, puede tener una vida absolutamente normal, una vez que haya aprendido a controlar los alimentos.


Normas generales para una dieta sin Gluten

» No debe iniciarse una dieta sin gluten, sin haber realizado previamente una biopsia intestinal que demuestre la intolerancia al mismo, por alteración de la mucosa.
» La dieta debe seguirse estrictamente durante toda la vida.
» Se eliminara de la dieta cualquier producto que lleve como ingrediente trigo, avena centeno, cebada y y/o sus derivados.
» El celiaco puede tomar todo tipo de alimentos naturales que no contienen gluten en su origen: carnes, pescados, huevos, leche, cereales sin gluten (maíz y arroz), legumbres, tubérculos, frutas, verduras, hortalizas, grasas comestibles y azúcar.
» Es conveniente leer siempre la etiqueta de los productos que se compran, aunque siempre sean los mismos. Podría haber variado la composición de un producto sin que el fabricante nos hubiera advertido de ello.
» Como norma general deben eliminarse de la dieta todos los productos a granel.
» Se ha de tener precaución con la manipulación de alimentos, en bares y restaurantes e igualmente en comedores escolares.
» Se evitara freír alimentos sin gluten en aceites donde previamente se hayan frito productos con gluten.
» Precaución con las harinas, pueden estar contaminadas si su molienda se ha realizado en molinos que también muelen otros cereales como trigo o avena.
» Ante la duda de si un producto puede contener gluten, no lo consuma.
» Las asociaciones de celiacos están para ayudarle. Ante cualquier problema o duda, acuda a ellas.